¡El estrés, un trastorno que puede conducir a enfermedades!

El estrés suele afectar a muchos seres humanos, independientemente de su raza, religión o de su nacionalidad, pues es un trastorno con manifestaciones que pueden ser agudas o convertirse en crónicas, pero esto solo dependerá de nosotros y de nuestro entorno, para poder detectarlo a tiempo y así poder eliminarlo de nuestra mente y saber enfrentarlo en el momento oportuno..

¿Qué es el estrés y cómo influye en nuestra mente?

Según la OMS, el estrés es reconocido como una respuesta normal del organismo a situaciones que resultan amenazantes o de mucha carga para nuestra mente, por lo tanto, es una reacción necesaria y saludable para la supervivencia humana, pero cuando éste se manifiesta en exceso y de manera prolongada puede repercutir en enfermedades que limitan el funcionamiento normal del cuerpo.

Reaccionar con estrés es la forma que tiene la mente y el cuerpo de enfrentar situaciones difícles que se van presentando día a día y que ayuda a la adaptación correcta a los cambios que suceden alrededor, activando al organismo a mejores respuestas.

¿Qué determina la presencia del estrés?

  • Un estímulo, o situación problema
  • La percepción de la situación por parte de la persona afectada, teniendo que parecer muy grave para que esta respuesta se active.
  • Interacción entre la situación y el sujeto

¿Cuántos tipos de estrés existen?

Muchos autores expertos, describen al estrés dependiendo si es bueno o malo; como Eustrés o Distrés, respectivamente.

  • Eustrés

    Este tipo de estrés genera una activación adecuada que permite culminar con éxito y salir victorioso de la situación que se presenta por más complicada y difícil que sea. Es natural e ideal contar con un poco de esta activación en momentos específicos, por ejemplo, poder hablar en público o rendir algún examen.

    Además, es un buen estimulante para crear bienestar en el desarrollo de la vida. Este es el estrés positivo que interviene en situaciones como actividad física y creatividad, ayudando a superar retos.

    Tener un poco de estrés a diario, no siempre es una mala condición, el problema radica cuando los niveles de esta activación se sobrepasan y caen en el exceso que genera un trastorno de ansiedad asociado, pues va a interferir negativamente en las actividades de la vida diaria.

  • Distrés

    Este tipo de estrés, por el contrario, se centra en uno desagradable, excesivo, que se manifiesta con mucha carga emocional y mental, haciendo que la persona esté completamente descontrolada, provocando un gran desgaste personal.

    En estos casos, esta activación es dañina, pues muchas veces quienes la sufren pueden no saber controlarla y tener acciones que no corresponden con su personalidad ni su estilo de vida.

    Si no se aborda de manera adecuada, el estrés puede llegar a acarrear una gran lista de enfermedades.

    En muchos casos no es posible que las situaciones estresantes desaparezcan, pero lo que sí se puede hacer es aprender a vivir con ellas, haciendo que la activación de estrés sea mínima y con ello, evitar que se generen situaciones molestas o perturbadoras para la mente.

¿Cuáles son las fases en la respuesta al estrés?

Fase de alarma

Una vez que se genera el estímulo estresante, el organismo manifiesta una reacción de alarma de forma automática, que se percibe como una forma de prepararse para el ataque, para la acción o simplemente para escapar de la situación amenazante.

Se va generando una activación con típicos signos que indica que estamos frente a situación de estrés como, boca seca, pupilas dilatadas, sudoración constante, tensión de la musculatura, palpitaciones, respiración rápida y aumento de la presión.

Al mismo tiempo, en la mente van sucediendo cosas tras la activación del estrés como mayor concentración y atención a las respuestas del cuerpo. Esta es una fase de corta duración que no perjudica siempre y cuando el organismo tenga tiempo para su posterior recuperación.

Fase de resistencia

Este período se da cuando el organismo no dispone de tiempo para recuperarse de la situación estresante y continúa reaccionando una y otra vez contra el factor que lo desencadenó, apareciedo los primeros síntomas de estrés.

Fase de agotamiento

Una vez que la energía del cuerpo por la adaptación se va agotando y el estrés se mantiene, la intensidad de sus efectos no cede y puede llegar a superar las capacidades de la mente para la resistencia. Es así como esta misma capacidad va entrando en fase de agotamiento, apareciendo alteraciones psicosomáticas.

¿Puede el exceso de estrés afectar nuestro cuerpo?

Sí, y no solo nuestro cuerpo, sino también el sistema nervioso, sabiendo que es este el que más implicancia tiene al momento de regular la activación del estrés.

Se ha descrito en múltiples estudios que el estrés en su máxima expresión puede provocar la aparición de distintos tipos de enfermedades tales como trastornos cardíacos, sindromes respiratorios, inmunológicos, endocrinos, gástricos, dermatológicos, musculares y en muchos casos, trastornos sexuales como disfunción.

¡Sí, puedes reconocer cuando te encuentras estresado!

Cuando percibes que estás lleno de estrés debes estar atento a tu comportamiento y tus acciones, pues serán los síntomas que se vayan presentando, los que te indicarán si estás o no frente a un cuadro de estrés. Estos síntomas son:

  • Cambios de humor
  • Irritabilidad
  • Agitación
  • Dificultad para la concentración
  • Preocupación permanente
  • Ver solo lo negativo de las cosas
  • Dolor de cabeza
  • Náuseas
  • Mareos
  • Cambios intestinales

Si actualmente te pasan estos síntomas y no sabes qué puede estar generándolos puedes guiarte a través de un diario de notas dedicado únicamente a este tema en tu vida y así poder actuar cuando te sientas en una situación amenazante. Por tanto, cada vez que estés cerca de un evento estresante, responde en tu diario de notas las siguientes preguntas:

  • ¿Qué motivó la aparición de tu estrés?
  • ¿Qué sentiste en ese momento física y mentalmente?
  • ¿Qué hiciste tras el hecho?

Al responder estas preguntas estarás empezando a conocer cuál es el factor que provoca tu disconfort y tus sensaciones extrañas ante los síntomas de estrés.

¿Qué consecuencias puede traer el estrés?

Si bien, las hormonas encargadas del estrés suelen ser perjudiciales en abundancia para el cerebro, pues cuando los niveles de las mismas se encuentran en alta concentración de cortisol, estas van generando daño en distintas partes cerebrales como el hipocampo, zona encargada de la memoria, así como también el recuerdo de actividades recientes.

Sin embargo, cuando se encuentran en cantidades adecuadas para el cuerpo, los cambios dados por el estrés resultan oportunos y convenientes, pues van preparando al organismo para responder rápidamente ante una situación que parece amenazante, dejando nuestra vida a salvo.

A pesar que muchas veces se cree que el estrés solo afecta a la persona en cuestión, se ha visto que puede interferir en la tranquilidad del entorno del individuo, es decir en su familia y otras personas cercanas.

¿Cómo afecta el estrés en los distintos ámbitos?

Personal

En este aspecto de la vida, el estrés puede producir no solo alteraciones físicas como síntomas molestos producto de estos cambios cerebrales que se producen en el evento, sino que también va manifestándose a nivel psicológico modificando actitudes del comportamiento de la persona afectada y muchas veces, abuso de sustancias tóxicas.

Familiar

En el contexto familiar, el estrés puede ir creando distintas alteraciones que logran modificar gran parte de las  veces, la dinámica de los miembros, generando malas relaciones sobre todo con los más cercanos como los hijos o los padres, repercutiendo en el desarrollo afectivo y social. Pasa lo mismo con la pareja, llegando a provocar incluso el término de la relación, sin dejar de lado los problemas de economía familiar que pueden surgir tras un episodio de estrés.

Laboral

El mal humor y el descontento al llegar al trabajo, son los primeros síntomas que vive la persona afectada por el estrés, eso a lo largo del tiempo va conduciendo a la baja laboral y no por voluntad propia, sino por enfermedad que se prolonga mucho tiempo. Las consecuencias radican en el incumplimiento de las metas laborales y con ello, del rendimiento, aspectos que pueden agobiar inclusive a los compañeros de trabajo.

Social

La pérdida de interés en los actos sociales, es lo primero que perciben quienes están ante un cuadro estresante, secundario a ello, el alejamiento de los amigos va siendo parte de la realidad, inclusive llegando a un aislamiento personal que puede dificultar el acceso a recibir ayuda desde partes externas.

¿Cómo se puede tratar el estrés?

El tratamiento del estrés debe enfocarse en las repercusiones orgánicas y mentales en la persona afectada, realizando un seguimiento de éstas de manera de poder iniciar tratamiento médico de manera oportuna.

Si sospechas tener este tipo de estrés que provoca gran malestar en tu vida, se recomienda siempre visitar a un médico que pueda orientarte sobre el origen de tu estrés (si es que no lo sabes), así como el tipo de tratamiento efectivo para tu situación.

Tratamiento psicólogico

Cuando el estrés comience a ser tan importante que afecte tu funcionamiento en la vida, es el instante perfecto para contactar con un psicólogo que te ayude con terapias que vayan acorde con tu caso, dentro de las cuales se pueden incluir algunas como:

  • Técnicas de relajación que permitirán a tu cuerpo restituir la energía a sus máximos niveles.
  • Técnicas de administración del tiempo y la adecuada planificación de actividades.
  • Terapia cognitivo-conductual según tu desencadenante de estrés.
  • Técnicas de control emocional.

Tratamiento médico

A grandes rasgos, las medidas no farmacológicas que funcionan en los casos de trastornos por estrés, pueden ser positivas cuando se busca atenuar los efectos negativos en situaciones leves, pero cuando se trata de un cuadro con más agravantes, la consulta al psiquiatra es ideal para saber cuáles son los medicamentos más óptimos que solucionarán tu problema y tus síntomas de estrés.

Medidas no farmacológicas para el estrés

  • Duerme las 8 horas diarias, es el mejor complemento para comenzar a alejar el estrés de tu vida.
  • Empieza una dieta equilibrada en la que no te inhibas, sino en la que incluyas todas las comidas, pero en raciones y en contenido saludable, evitando aquellos que induzcan una mayor respuesta al estrés como por ejemplo el café y las bebidas energéticas.
  • Realiza ejercicios y actividad física de manera regular, de modo que te ayude a liberar endorfinas y a ser más feliz, olvidándote por completo de las situaciones estresantes mientras dure el ejercicio.
  • Aprende ejercicios de respiración, te ayudarán a mantener el control de tus emociones, cuando tu mente se enfrente a alguna situación de estrés.
  • Dos veces al mes, hazte un masaje descontracturante para que tus músculos se sientan liberados de la tensión que le cargas cada día con eventos estresantes que provocan su rigidez. Igualmente, estos masajes ayudarán a liberar las toxinas de tu cuerpo y a oxigenarlo reconfortándolo en todos los sentidos.
  • Practica la musicoterapia, es una manera auténtica y muy efectiva de disminuir el estrés y cambiarlo por sensaciones placenteras a nivel cerebral.
  • Meditación, ayudará a conectarte contigo lo que disminuirá la carga tensional.

Medidas farmacológicas

Los medicamentos mayormente usados para desaparecer estos molestos síntomas que te embargan en situaciones difíciles, son en su mayoría ansiolíticos, los cuales tienen la función de reducir al máximo la ansiedad; así como también antidepresivos para prevenir un cuadro de depresión que puede asociarse en los trastornos de estrés más graves.

El hecho de requerir técnicas o medicamentos para manejar el cuadro estresante y lograr que sus síntomas se eliminen durante el período estimado, no quiere decir que la enfermedad se ha curado, pues este es un trastorno que puede volver con cada hecho que el cerebro considere como estresante, por lo que una cura que se podría considerar “definitiva”, es aprender a controlar las emociones y manejar conductualmente el estrés.

Por tanto, es de suma importancia acudir a un médico especialista en salud mental que te ayude a resolver desde la raíz el problema, así evitarás mayores complicaciones y sabrás qué hacer cuando la amenaza a tu cerebro se acerque.