Trastornos de la conducta alimentaria en Psiquiatria, un tabú al descubierto.

Los trastornos de la conducta alimentaria se han considerado en los últimos tiempos un problema de salud pública, siendo más predominantes en los países desarrollados. Generalmente se explica que son patologías de alto nivel socioeconómico por el subregistro que existe en cuanto al acceso de consultas psiquiátricas.

Si bien el potencial riesgoso a nivel psicológico que implican estos trastornos alimentarios son importantes, aparte de ello, se suman otras complicaciones como son las reacciones emocionales, psicosociales y sexuales además de la mortalidad que ha logrado llegar al 7.5% entre la anorexia nerviosa y la bulimia.

¿Qué significa tener un trastorno de la conducta alimentaria?

Padecer de un tipo de trastorno de la conducta alimentaria implica que estás siendo víctima de un descontrol psicológico que afecta la forma en que te alimentas, ya sea en exceso o en déficit. En este artículo nos basaremos principalmente en aquellos relacionados con la obsesión de “bajar de peso” a como dé lugar, sin importar si las formas en los que se desea conseguir pueda incluir llegar al riesgo de comprometer la vida. Las alteraciones de este tipo de conducta pueden ser:

  • Anorexia Nerviosa
  • Bulimia Nerviosa

Pero también hablaremos brevemente de otros trastornos, como el Trastorno por Atracón.

Cualquiera de los dos trastornos, a mediano plazo conlleva a presentar problemas tanto físicos como del funcionamiento psicológico del individuo, así como de quienes lo rodean afectivamente.

¿Qué es la anorexia nerviosa?

El trastorno conocido como Anorexia Nerviosa se presenta como la necesidad patológica de querer estar “en el peso ideal”, que no necesariamente es el más saludable, sino que se trata de estar lo más delgado posible sin importar las veces que tenga que dejar de comer y lo que tenga que hacer para conseguirlo.

Generalmente, estos individuos tienen varias prácticas “adelgazantes” como las dietas ultra restrictivas, así como las conductas laxantes tales como el uso de medicamentos para acelerar las evacuaciones, utilización de diuréticos y los vómitos autoinducidos en ocasiones. Es raro que estos trastornos se presenten de manera pura, por lo general se mezclan o se van turnando a lo largo de la vida, pasando por periodos muy restrictivos, luego purgas, luego atracones alimentarios, etc.

Este, entre los trastornos de conducta alimentaria implica que a pesar que van bajando de peso por los malos hábitos que practican a su cuerpo, mantienen el temor severo de llegar a pasarse del peso e inclusive piensan que en cualquier momento con un descuido llegarán a la obesidad, distorsionando la percepción de su imagen corporal.

Igualmente, van ocupando estrategias para evitar la comida, así como realizar métodos para eliminar lo que ingieren, eso puede incluir los vómitos o el ejercicio intenso sin moderación. En lo absoluto van teniendo en cuenta las alteraciones que pueden vivir en su cuerpo y en su mente.

La pérdida de peso desmesurada, si bien va haciendo resaltar las carencias nutricionales, la persona no las considera ya que su principal objetivo es solo querer “verse delgados” cueste lo que cueste.

¿Cómo sé si estoy padeciendo Anorexia nerviosa? ¿Puedo percibirlo por mí misma?

El diagnóstico definitivo lo debe hacer un psiquiatra, pero se puede abrir una sospecha si estás teniendo algunas de las siguientes conductas basadas en los criterios diagnósticos del DSM 5:

  • Te restringes de mantener tu cuerpo con buen aporte energético durante el día, llevándote a tener un peso que se ha hecho cada vez más bajo, a pesar de tu edad y de la salud física.
  • Has sentido constantemente ese miedo intenso de llegar a la obesidad y en algún momento te has sentido vulnerable de estarlo, a pesar de tu importante pérdida de peso.
  • Te has sentido con más peso de lo que deberías y has visualizado tu silueta corporal con sobrepeso, esta es una percepción errada de las personas con este trastorno que implica la negación del peligro al que están expuestos al pensar intensamente en la pérdida de peso.

Subtipos de anorexia nerviosa

Restrictivo

Es aquella en la que dentro de los últimos 3 meses no ha habido conductas de atractones o uso de purgantes. En este caso el bajo peso del individuo se explica por la restricción alimentario o el ejercicio excesivo sin medida.

Compulsivo o purgativo

Es aquel en el que en los últimos 3 meses persisten frecuentemente los atracones y conductas purgantes.

En ciertas ocasiones en el cuadro pueden remitir ciertos síntomas, los cuales debes especificar como son:

  • Deja de bajar de peso, pero se mantiene el miedo a engordar o se sigue viendo con sobrepeso.
  • Si remite totalmente es cuando no cumple con ningún criterio en un período significativo.

¿Qué otras complicaciones puede representar la anorexia?

Entre otras tantas, son convencionales los síntomas de ánimo depresivo, apatía, mala concentración, irritabilidad, ansiedad, aislamiento entre el entorno, pérdida de la líbido, rituales obsesivos con respecto a la comida, sin dejar de lado los problemas que pueden aparecer en la menstruación y la caída del cabello.

¿Cómo se trata la anorexia nerviosa?

El tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia nerviosa debe ser integral, esto quiere decir que se debe abordar la nutrición en el contexto de cómo modular la realimentación, educación y el mantenimiento del peso apropiado.

Con esto se comienzan a disminuir los riesgos de complicaciones médicas, psiquiátricas  y funcionales, no solo del paciente, sino también del entorno familiar. Es indispensable que se trate desde el principio la malnutrición para así evitar los síntomas que se suceden con el pasar de la evolución de la enfermedad.

Igualmente, debe determinarse en qué etapa del TCA se encuentra, si es:

  • Leve: Participación activa del jóven y de la familia, con respecto a la educación de la anorexia
  • Moderado: Participación completa de la educación de la nutrición, asociado a psicoterapia.
  • Grave: Se hospitaliza por pérdida de autonomía y empeoramiento del cuadro para mejorar condiciones nutricionales y psiquiátricos.

¿Y la bulimia nerviosa a qué se refiere?

Este, entre los trastornos de la conducta alimentaria se define como por ser una enfermedad caracterizada por atracones asociados a métodos compensatorios no adecuados para evitar aumentar de peso.

La mayoría de los sujetos bulímicos mantienen en secreto estas conductas.

Es posible que las personas con bulimia tengan en secreto episodios de atracones, es decir, que coman grandes cantidades de alimentos y pierdan el control de su alimentación, y luego vomiten, para tratar de deshacerse de las calorías adicionales de forma no saludable.

A parte del vómito puedes recurrir al uso de laxantes de forma desmesurada, así como suplementos para bajar de peso o enemas después del atracón, sin estar al tanto o sin importar las consecuencias que esto trae para el organismo a mediano y largo plazo.

¿Cómo sé si ya estoy dentro del diagnóstico de bulimia nerviosa?

  • Te dan deseos de ingerir alimentos en cortos períodos de tiempo y en una cantidad desmesurada en comparación con una cantidad racional para la mayoría de las personas.
  • A veces sientes que has perdido el control en el exceso de comida, así como no poder controlar el tipo de comida que está ingiriendo.
  • Conductas compensatorias no adecuadas para el abuso de alimentos, con el fin de mantener el peso, tales como: te induces el vómito una vez terminada la comida , usas laxantes o diuréticos sin medida.
  • Tanto los atracones como las conductas compensatorias inadecuadas las prácticas mínimo 2 veces por semana.

Subtipos de bulimia

Purgativo

Es el estado de bulimia, en el que el individuo busca mantener el peso, a través de conductas inadecuadas ya sea como inducir el vómito o bien, usar medicamentos que de alguna forma permitan la pérdida de peso, como laxantes o diuréticos.

No purgativo

Es aquel episodio bulímico en el que el sujeto afectado utiliza otros métodos compensatorios para adelgazar y omitir sus constantes atracones, como el ayuno frecuente, el ejercicio desmedido sin usar ningún tipo de medicamentos ni recurrir al vómito.

Es importante tener en cuenta que muchos de los individuos con estos trastornos de la conducta alimentaria pueden ser diabéticos y generalmente buscan dejar el tratamiento de insulina para evitar comer de más.

Por otro lado, de forma estricta los pacientes condicionados por este trastorno se centran en el miedo intenso a engordar, fijándose en querer llegar a su peso más bajo para cumplir con sus expectativas, fuera de un criterio de verdadero “peso ideal”, sin dejar de lado que puede tener antecedente de anorexia nerviosa ahora complicado con bulimia.

¿Y qué se conoce como el trastorno por atracón? ¿Igual es bulimia?

Este trastorno para considerarse como tal, debe constar de episodios de atracones que implica comer en un corto período de tiempo, asociado a una cantidad mayor a lo normal y que sea mínimo 2 veces a la semana por un tiempo de 6 meses, agregándose la pérdida del control en las comidas y su posterior preocupación.

Para que este trastorno se determine completamente, el sujeto debe percibir por lo menos 3 de las 5 siguientes conductas:

  • Comer más rápido de lo normal
  • Comer hasta sentir plenitud con incomodidad gástrica
  • Ingerir cantidades superiores a la normal, en momentos donde NO se siente hambre
  • Comer a solas para no demostrar la voracidad por la comida
  • Percibir una preocupación y frustración intensa por haber comido en exceso.

Este trastorno puede establecerse durante años sin que sea diagnosticado, pues a su vez se va asociando a elementos relacionados con las emociones que hace que el sujeto pueda descontrolarse en su manera de comer.

Cuando la enfermedad se establece después de un tiempo, el peso puede estar normal o en sobrepeso, pero manteniendo en su mente que en algún momento de su vida tuvo sobrepeso y no querer regresar a lo que era antes.

Tratamiento de la bulimia nerviosa, ¿cómo regresar a la normalidad?

Lo primero es adquirir buenos comportamientos alimentarios, como debe ser en la vida cotidiana, evitar saltarse comidas, comer a deshoras, así como evitar las restricciones que son las que conllevan a futuros atracones con sus consecuencias.

Por otra parte, resulta saludable poner un número de calorías diarias que no sea tan extremo, de manera que sirva para poder alcanzarlas y además no abusar y engordar, es recomendable que no sea menos de 1500 calorías.

Con respecto a los tratamientos farmacológicos para la bulimia, los de primera elección resultan los antidepresivos, pues son fármacos que ayudan a combatir las compulsiones como el vómito inducido.

¿Qué hacer si tienes un familiar con uno de los trastornos de la conducta alimentaria?

  1. No des mucha importancia al físico en las conversaciones que tienen en casa, esto le genera muchos pensamientos acerca de su cuerpo.
  2. No dirijas las conversaciones a temas como peso, talla o figuras, todo lo va a relacionar con lograr su mal objetivo de bajar de peso como sea.
  3. Come en familia, por lo menos una vez al día, hablando de los sentimientos y emociones de cada uno de los integrantes de la familia. Compartir siempre hace bien.
  4. Establece ejemplos educativos de hábitos alimentarios saludables, como disfrutar de la comida, comer lentamente y en cantidades moderadas, sirviendo a su vez para mejorar las conversaciones entre padres e hijos.
  5. Si ya estás sospechando que uno de tus familiares, está entrando a uno de los trastornos de la conducta alimentaria, actúa con calma y establece el diálogo con consejos y recomendaciones, además de conocer cuál es la posible causa que lo ha llevado a sentirse así.
  6. No dejes que el problema se agrave, si ya sabes que está el trastorno latente en tu familiar, contacta con el médico sin magnificar la situación o hacerlo un drama. Los profesionales en salud mental sabrán cómo guiarte para llegar a la solución directa y al tratamiento indicado para tu ser querido.
  7. Gánate la confianza de tu familiar, escuchándole lo que tiene para decirte y no le hagas ver que es una tontería, al contrario muéstrale que tiene tu apoyo y que puede confiar en tí para lo que necesite.
  8. Hazle la recomendación pronta de visitar a un profesional que pueda ayudarle, sea un psiquiatra o en principio un psicólogo que pueda evaluar su estado mental general, ayudándola a tranquilizarla y a hacerle saber que ese problema sí tiene solución y que está a su alcance.
  9. Lo peor que puedes hacer como colaborador es intentar cambiar su comportamiento, lo más sano es darle la vuelta y mostrarle lo saludable de las buenas conductas alimenticias.